Sociedad atascada de tecnología que me ilumina y me oscurece.
Cuando estoy listo para cambiar de dimensión es capaz de regresarme de cualquier lugar, de cualquier rincón.
Ahora que intento dormir, es el teléfono quien lo impide, cuando suena porque jala, cuando no porque arrastra.
Soy débil e influenciable, soy sólo un ser humano víctima de miles de años de historia.
Es la noche y en ella hay vida, no todos duermen.
Quienes pueden escuchar a su grillo nocturno, sea de carne sea de hierro,
pueden alegrarse, pueden estar orgullosos pueden sentir que no son los únicos.
Camino por un sendero peligroso, a gatas, a oscuras, acompañado por inventos que sustituyen la compañía.
Sonidos y resplandores que me guían, que me llaman, que me confunden.
Espera intranquila, noche agresiva, espera inútil.
EL Perímetro del Experimento, un espacio de expresión que se mueve erráticamente de un lado a otro, siempre por la orilla.
Saturday, November 18, 2006
Muerto
Era un animal muy bueno, fue una lastima verlo terminar así. Las piedras están muy quietesitas pero pronto empezaran a moverse, poco a poco, como dos escarabajos que despiertan después de la noche fría. Y se levantan y vuelan hacia ti y rompen vidrios, y descalabran, y caen al suelo para volverse a ocultar, son piedras saltarinas dijo el guía, estamos en medio de la zona más abundante de esta especie de piedras, por favor pónganse sus cascos que vamos a estar mucho tiempo aquí, sus cascos o sus guantes. Para qué, ahora no corras, espera detrás de la cortina hasta que yo te grite. Esperé mucho tiempo pero el grito nunca llegó, cuando salí todos se habían ido y yo estaba sólo y encerrado y necesitaba salir de ahí no podía perder más tiempo con ese tonto juego de escondidillas. En quién puedes confiar, cuántos brazos tiene, en dónde están, las paredes se están derrumbando y nadie puede detenerlas, los incendios han comenzado y estamos a punto de volvernos seres desconocidos, y seremos atacados desde cualquier punto como cuando lo de las piedras. Estoy sentado en la banca de un parque mirando, sólo mirando, pasa mucha gente pero todos de prisa, pasan perros y policias y vendedores y de todo tipo de insectos. Es un desfile de especies, es un concurso y nadie puede ganar, por qué están todos de cabeza, las piernas deben ir siempre abajo, o al lado. Como si eso fuera importante. Lo importante ya no lo es cuando lo olvidas. Nada es tan importante para poder recordarlo, no sabemos cuánto tiempo nos puede llevar este fastidioso concurso, este intolerante programa de premios y castigos que nos persigue para todos lado. Los hombres de baja estatura se están enojano, siempre les pisan sus casas, somos muy descuidados, pero ellos no lo saben. Estamos locos, enfermos de ansiedad, nos queremos emborrachar de todo pero no podemos estar todo el tiempo como jirafas sin pescuezo. La verdad se me fue de la boca, escapó tambien de mi cabeza, ha sido muy lista y no podemos entender quién hizo todo esto. No quiero conocerte, jamás, si estás leyendo esto. Dónde estoy. Me perdí en una tormenta de granizo, los golpes dolían, sólo algunos pero no sabía cuando sí o cuando no, a quién estás buscando.
Thursday, November 02, 2006
Larga noche, largate!





Requisito indispensable:
Leerse en voz alta, con esa voz que se produce después de fumar o esa peculiar del desmañanado, pero con voz alta muy alta, como para despertar al vecino.
Acto de noche y de día simultáneo.
Locación exterior e interior simultaneas.
Atemporal y de personajes variables.
Práctica sobre desconstrucción y construccíon interrelacionadas donde se construye una historia a partir de la desconstrucción de otras.
Tema inicial: La Noche
Estás leyendo en voz alta?
No lo digo yo pero, dicen los que lo dicen, que de noche todos los gatos son pardos y que de la noche son las cosas del amor, y que la noche de pasión, y la noche de copas, y hasta el árbol de la noche triste y qué me dicen de la noche de los muertos vivientes? Cuando la noche dura más de doce horas esperas al día para permitirte la llegada de una inspiración, ja pero si no crees en la ispiración.
El caso es que les escribo de día, después de una noche terriblemente larga y desgastante. Con un agotamiento cerebral agudo.
Media noche ocupada en la planeación de un cortometraje-homenaje a Julio Cortazar y a la Paz, una manera rara de entenderlo (si me permiten aclarar).
Cuestión de gustos, el arte en un trozo de película? o todo depende de lo que quieras comunicar? El Pullover Azul debería permanecer azul o puede mutar a verde? El verde comunica realmente paz, o refleja la carencia de ella? El actor debe ser uno de teatro, de tele o de cine? O mejor aún que sea un mimo. Sí sí un mimo, es una buena idea, dejemos que el cuerpo hable, (Comunicación Corporal). La otra mitad de la noche; descubriendo el amor que puede estar oculto detrás de quién lucha contra lo que la mantiene luchando, una cuestión de género que no termino de resolver.
Feminismo y sus diferentes gamas, desde las radicales hasta las liberales o debería decir; lOs pensamientOs radicales y lOs pensamientOs liberales? Me gusta más entendernos como grupos, como parejas, como colectivos.
Estos pensamientos vagamente descritos me llevaron a fijar mi mente en Oaxaca dónde ocurre un pequeño, pequeñisimo problemita entre el gobierno y los ciudadanos, a caray pero los gobiernos no son ciudadanos también? Se están dando con todo, pero eso sí son muy ordenados y limpios, siempre dan los buenos días y se despiden muy educados antes de sacar arrastrando a uno de los hijos. Buenas tardes señora, discúlpeme por tirar su puerta, pero toqué y toqué y nadie me abrió, fijése que vengo, si no es mucha molestia, a catear su casa, quiero robarme sus cositas y llevarme preso a su marido y a su hijo, y antes de irme, ya abusando de su amabilidad quisiera darle unos arrimoncitos a usted si no el importa... muchísimas gracias señora, Dios la bendiga. Y así de casa en casa, así en cada barrio, en cada colonia, por cada calle, en cada puerta, en cada ventana en cada pueblo...
Como ustedes comprenderán fue una noche larga y agotadora así que está es mi noche, es una noche de día, con frio desértico en el corazón y en la razón, es una noche oscura. Es un peso que me mantiene acostado en mi cama, me deja fuerzas a penas para arrastrar una laptop hasta mi barriga y escribir unas líneas, una noche que se mete por mi boca y llena mis pulmones y mi estómago y haciendo un ruido espantoso al salir de mí, espanta al gato que corre a buscar la parte que le corresponde del día.
Como en cualquier noche, el hombre y la mujer se encuentran expuestos al riesgo de soñar, no es cualquier cosa y puede traer concecuencias muy negativas, imagínense por ahí a millones y millones de seres humanos soñando juntos o teniendo pesadillas juntos. Dice por ahí, un cuatito, un directorcito de cine, que los sueños son tan reales como la realidad, y que podríamos alternarles el nombre sin ningún problema y además agrega que en ambos tenemos el control y el poder total para hacer lo que nos de la gana. Desde entonces me la paso despierto, desde entonces me la paso soñando.
Era de noche e inventé una forma de curar a las personas,
cuando desperté estaba en el pabellón psiquiátrico de una cárcel de alta seguridad.
Era una buena forma, se trataba de jugar, de divertirse y gozar.
Encontrar la cura en un juego de canicas,
o en el placer de cavar en la arena hasta el agotamiento.
O bebiendo agua hasta vomitar, para empezar a beber otra vez.
Curarse escondiendo recaditos en las tumbas,
dejando regalos sorpresa en el escritorio del colega,
usando un zapato de un color y el otro de otro,
cambiando de peinado cada día e incluso de personalidad.
En la celda estaba un tipo, aseguraba no estar encerrado,
los encerrados son los otros que tienen prohíbido salir para acá, decía,
somos privilegiados de poder andar entre estas cuatro paredes.
Su libertad, sin duda era infinita.
Otro no veía las paredes pero las sentía, chocaba a menudo con ellas,
su frente tenía varias muestras de su miopía
y la más reciente escurría un poco de sangre roja,
formaba un pequeño riachuelo que lo llevaba montaña abajo,
cruzando bosques y laderas para llegar a la playa
y juntarse de nuevo con el mar. Su libertad estaba por llegar.
Otros estaban demasiado drogados para persivir, por lo menos la presencia de los muros.
Sus miradas se perdían en la neblina de la rutina, sus manos acariciaban las frías lozetas del pabellón.
Sus días transcurrían siempre iguales. Su libertad ya estaba ausente.
Iñaki Guzmán
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