Sociedad atascada de tecnología que me ilumina y me oscurece.
Cuando estoy listo para cambiar de dimensión es capaz de regresarme de cualquier lugar, de cualquier rincón.
Ahora que intento dormir, es el teléfono quien lo impide, cuando suena porque jala, cuando no porque arrastra.
Soy débil e influenciable, soy sólo un ser humano víctima de miles de años de historia.
Es la noche y en ella hay vida, no todos duermen.
Quienes pueden escuchar a su grillo nocturno, sea de carne sea de hierro,
pueden alegrarse, pueden estar orgullosos pueden sentir que no son los únicos.
Camino por un sendero peligroso, a gatas, a oscuras, acompañado por inventos que sustituyen la compañía.
Sonidos y resplandores que me guían, que me llaman, que me confunden.
Espera intranquila, noche agresiva, espera inútil.
EL Perímetro del Experimento, un espacio de expresión que se mueve erráticamente de un lado a otro, siempre por la orilla.
Saturday, November 18, 2006
Muerto
Era un animal muy bueno, fue una lastima verlo terminar así. Las piedras están muy quietesitas pero pronto empezaran a moverse, poco a poco, como dos escarabajos que despiertan después de la noche fría. Y se levantan y vuelan hacia ti y rompen vidrios, y descalabran, y caen al suelo para volverse a ocultar, son piedras saltarinas dijo el guía, estamos en medio de la zona más abundante de esta especie de piedras, por favor pónganse sus cascos que vamos a estar mucho tiempo aquí, sus cascos o sus guantes. Para qué, ahora no corras, espera detrás de la cortina hasta que yo te grite. Esperé mucho tiempo pero el grito nunca llegó, cuando salí todos se habían ido y yo estaba sólo y encerrado y necesitaba salir de ahí no podía perder más tiempo con ese tonto juego de escondidillas. En quién puedes confiar, cuántos brazos tiene, en dónde están, las paredes se están derrumbando y nadie puede detenerlas, los incendios han comenzado y estamos a punto de volvernos seres desconocidos, y seremos atacados desde cualquier punto como cuando lo de las piedras. Estoy sentado en la banca de un parque mirando, sólo mirando, pasa mucha gente pero todos de prisa, pasan perros y policias y vendedores y de todo tipo de insectos. Es un desfile de especies, es un concurso y nadie puede ganar, por qué están todos de cabeza, las piernas deben ir siempre abajo, o al lado. Como si eso fuera importante. Lo importante ya no lo es cuando lo olvidas. Nada es tan importante para poder recordarlo, no sabemos cuánto tiempo nos puede llevar este fastidioso concurso, este intolerante programa de premios y castigos que nos persigue para todos lado. Los hombres de baja estatura se están enojano, siempre les pisan sus casas, somos muy descuidados, pero ellos no lo saben. Estamos locos, enfermos de ansiedad, nos queremos emborrachar de todo pero no podemos estar todo el tiempo como jirafas sin pescuezo. La verdad se me fue de la boca, escapó tambien de mi cabeza, ha sido muy lista y no podemos entender quién hizo todo esto. No quiero conocerte, jamás, si estás leyendo esto. Dónde estoy. Me perdí en una tormenta de granizo, los golpes dolían, sólo algunos pero no sabía cuando sí o cuando no, a quién estás buscando.
Thursday, November 02, 2006
Larga noche, largate!





Requisito indispensable:
Leerse en voz alta, con esa voz que se produce después de fumar o esa peculiar del desmañanado, pero con voz alta muy alta, como para despertar al vecino.
Acto de noche y de día simultáneo.
Locación exterior e interior simultaneas.
Atemporal y de personajes variables.
Práctica sobre desconstrucción y construccíon interrelacionadas donde se construye una historia a partir de la desconstrucción de otras.
Tema inicial: La Noche
Estás leyendo en voz alta?
No lo digo yo pero, dicen los que lo dicen, que de noche todos los gatos son pardos y que de la noche son las cosas del amor, y que la noche de pasión, y la noche de copas, y hasta el árbol de la noche triste y qué me dicen de la noche de los muertos vivientes? Cuando la noche dura más de doce horas esperas al día para permitirte la llegada de una inspiración, ja pero si no crees en la ispiración.
El caso es que les escribo de día, después de una noche terriblemente larga y desgastante. Con un agotamiento cerebral agudo.
Media noche ocupada en la planeación de un cortometraje-homenaje a Julio Cortazar y a la Paz, una manera rara de entenderlo (si me permiten aclarar).
Cuestión de gustos, el arte en un trozo de película? o todo depende de lo que quieras comunicar? El Pullover Azul debería permanecer azul o puede mutar a verde? El verde comunica realmente paz, o refleja la carencia de ella? El actor debe ser uno de teatro, de tele o de cine? O mejor aún que sea un mimo. Sí sí un mimo, es una buena idea, dejemos que el cuerpo hable, (Comunicación Corporal). La otra mitad de la noche; descubriendo el amor que puede estar oculto detrás de quién lucha contra lo que la mantiene luchando, una cuestión de género que no termino de resolver.
Feminismo y sus diferentes gamas, desde las radicales hasta las liberales o debería decir; lOs pensamientOs radicales y lOs pensamientOs liberales? Me gusta más entendernos como grupos, como parejas, como colectivos.
Estos pensamientos vagamente descritos me llevaron a fijar mi mente en Oaxaca dónde ocurre un pequeño, pequeñisimo problemita entre el gobierno y los ciudadanos, a caray pero los gobiernos no son ciudadanos también? Se están dando con todo, pero eso sí son muy ordenados y limpios, siempre dan los buenos días y se despiden muy educados antes de sacar arrastrando a uno de los hijos. Buenas tardes señora, discúlpeme por tirar su puerta, pero toqué y toqué y nadie me abrió, fijése que vengo, si no es mucha molestia, a catear su casa, quiero robarme sus cositas y llevarme preso a su marido y a su hijo, y antes de irme, ya abusando de su amabilidad quisiera darle unos arrimoncitos a usted si no el importa... muchísimas gracias señora, Dios la bendiga. Y así de casa en casa, así en cada barrio, en cada colonia, por cada calle, en cada puerta, en cada ventana en cada pueblo...
Como ustedes comprenderán fue una noche larga y agotadora así que está es mi noche, es una noche de día, con frio desértico en el corazón y en la razón, es una noche oscura. Es un peso que me mantiene acostado en mi cama, me deja fuerzas a penas para arrastrar una laptop hasta mi barriga y escribir unas líneas, una noche que se mete por mi boca y llena mis pulmones y mi estómago y haciendo un ruido espantoso al salir de mí, espanta al gato que corre a buscar la parte que le corresponde del día.
Como en cualquier noche, el hombre y la mujer se encuentran expuestos al riesgo de soñar, no es cualquier cosa y puede traer concecuencias muy negativas, imagínense por ahí a millones y millones de seres humanos soñando juntos o teniendo pesadillas juntos. Dice por ahí, un cuatito, un directorcito de cine, que los sueños son tan reales como la realidad, y que podríamos alternarles el nombre sin ningún problema y además agrega que en ambos tenemos el control y el poder total para hacer lo que nos de la gana. Desde entonces me la paso despierto, desde entonces me la paso soñando.
Era de noche e inventé una forma de curar a las personas,
cuando desperté estaba en el pabellón psiquiátrico de una cárcel de alta seguridad.
Era una buena forma, se trataba de jugar, de divertirse y gozar.
Encontrar la cura en un juego de canicas,
o en el placer de cavar en la arena hasta el agotamiento.
O bebiendo agua hasta vomitar, para empezar a beber otra vez.
Curarse escondiendo recaditos en las tumbas,
dejando regalos sorpresa en el escritorio del colega,
usando un zapato de un color y el otro de otro,
cambiando de peinado cada día e incluso de personalidad.
En la celda estaba un tipo, aseguraba no estar encerrado,
los encerrados son los otros que tienen prohíbido salir para acá, decía,
somos privilegiados de poder andar entre estas cuatro paredes.
Su libertad, sin duda era infinita.
Otro no veía las paredes pero las sentía, chocaba a menudo con ellas,
su frente tenía varias muestras de su miopía
y la más reciente escurría un poco de sangre roja,
formaba un pequeño riachuelo que lo llevaba montaña abajo,
cruzando bosques y laderas para llegar a la playa
y juntarse de nuevo con el mar. Su libertad estaba por llegar.
Otros estaban demasiado drogados para persivir, por lo menos la presencia de los muros.
Sus miradas se perdían en la neblina de la rutina, sus manos acariciaban las frías lozetas del pabellón.
Sus días transcurrían siempre iguales. Su libertad ya estaba ausente.
Iñaki Guzmán
Saturday, June 03, 2006
MI TRAJE
Me compré un bonito traje, lo estrené un día de fiesta. Lo modelé, lo presumí, lo cuidé.
Las horas pasaron, se apestó a cigarro, se manchó de coca, y se arrugó.
Lo llevé a la pista de baile. Lo chulearon y lo tocaron conmigo adentro.
Las horas pasaron y terminé por vomitar sobre mi bonito traje.
Al día siguiete, lo metí en una bolsa de la Comer, la anudé y lo tiré a la basura.
Las horas pasaron, se apestó a cigarro, se manchó de coca, y se arrugó.
Lo llevé a la pista de baile. Lo chulearon y lo tocaron conmigo adentro.
Las horas pasaron y terminé por vomitar sobre mi bonito traje.
Al día siguiete, lo metí en una bolsa de la Comer, la anudé y lo tiré a la basura.
Los Cuerpos
Los cuerpos.
Están.
Chocas con ellos.
Los sientes.
Te miran.
Te inquietan.
Te incomodan.
Los adormeces.
Los olvidas.
Vuelven.
Se acercan.
Los dejas.
Te tocan.
Se juntan.
Se sienten.
Se inquietan.
Se usan.
Se explotan.
Se agotan.
Se desvanecen.
Se recuerdan
Se olvidan.
Se sueñan.
Se sufren.
Te marcan.
Se marcan.
Se incrustan.
Perduran.
Están.
Chocas con ellos.
Los sientes.
Te miran.
Te inquietan.
Te incomodan.
Los adormeces.
Los olvidas.
Vuelven.
Se acercan.
Los dejas.
Te tocan.
Se juntan.
Se sienten.
Se inquietan.
Se usan.
Se explotan.
Se agotan.
Se desvanecen.
Se recuerdan
Se olvidan.
Se sueñan.
Se sufren.
Te marcan.
Se marcan.
Se incrustan.
Perduran.
Monday, May 22, 2006
El Calor de un Vaso de Whisky
El calor de un vaso de whisky.
Hay veces que simplemente quiero estar solo.
Estar tirado boca arriba contemplando lo que esté ahí arriba.
Gritar o guardar silencio y que nadie lo note.
Sentarse a pintar o a escribir sin que nadie se asome.
Hay veces que simplemente quiero estar corriendo.
Ir de un lado a otro sin parar.
Sentir mi corazón acelerándose.
Sentir mis piernas temblando.
Sentir mi sudor escurriendo, enfriando mi espalda.
Hay veces que simplemente quiero estar aquí sentado.
Ver palabras aparecer en un monitor blanco, como si fuera magia.
Leer en voz alta lo que no puede decir mi boca.
Imaginar que esto me calma y convencerme de ello.
Hay veces que quiero que el hielo se apoderé de mis pies.
Que los congele y los pegue al piso y no los pueda mover.
Hay veces que quiero que el hielo suba y entuma mis piernas.
Que el recorrido continue hasta mi columna vertebral.
Que el dolor crezca hasta que me anestecie.
Hay veces que quiero que el hielo siga subiendo, hasta mis brazos.
Que se queden inmoviles desde los hombros hasta las uñas.
Que ya no me rasquen más, que ya no presionen las teclas.
Que ya no aparezcan más palabras en la pantalla blanca.
Hay veces que quiero que el hielo siga subiendo.
Que me convierta en una pieza de hielo.
Que poco a poco desquebraje en mil pedazos.
Hay veces que quiero estar en un vaso de whisky.
Salud.
Hay veces que simplemente quiero estar solo.
Estar tirado boca arriba contemplando lo que esté ahí arriba.
Gritar o guardar silencio y que nadie lo note.
Sentarse a pintar o a escribir sin que nadie se asome.
Hay veces que simplemente quiero estar corriendo.
Ir de un lado a otro sin parar.
Sentir mi corazón acelerándose.
Sentir mis piernas temblando.
Sentir mi sudor escurriendo, enfriando mi espalda.
Hay veces que simplemente quiero estar aquí sentado.
Ver palabras aparecer en un monitor blanco, como si fuera magia.
Leer en voz alta lo que no puede decir mi boca.
Imaginar que esto me calma y convencerme de ello.
Hay veces que quiero que el hielo se apoderé de mis pies.
Que los congele y los pegue al piso y no los pueda mover.
Hay veces que quiero que el hielo suba y entuma mis piernas.
Que el recorrido continue hasta mi columna vertebral.
Que el dolor crezca hasta que me anestecie.
Hay veces que quiero que el hielo siga subiendo, hasta mis brazos.
Que se queden inmoviles desde los hombros hasta las uñas.
Que ya no me rasquen más, que ya no presionen las teclas.
Que ya no aparezcan más palabras en la pantalla blanca.
Hay veces que quiero que el hielo siga subiendo.
Que me convierta en una pieza de hielo.
Que poco a poco desquebraje en mil pedazos.
Hay veces que quiero estar en un vaso de whisky.
Salud.
Oracion
Oración.
No rezo, sin embargo, me gustaría depositar mis deseos, mis necesidades, mis problemas y tristezas en unas líneas de hermosa complexión, para poderlas pronunciar todas las noches antes de dormir, para que las puedan escuchar todos los seres inexistentes, fantásticos y capaces de complacerme. Para que antes de morir sean estás palabras las que ronden mi cabeza y no todos los cuentos e historias que se han inventado. Sin embargo, no rezo.
No rezo, sin embargo, me gustaría depositar mis deseos, mis necesidades, mis problemas y tristezas en unas líneas de hermosa complexión, para poderlas pronunciar todas las noches antes de dormir, para que las puedan escuchar todos los seres inexistentes, fantásticos y capaces de complacerme. Para que antes de morir sean estás palabras las que ronden mi cabeza y no todos los cuentos e historias que se han inventado. Sin embargo, no rezo.
Filas
Filas.
Aun teniendo los ojos como los tengo, puedo ver.
Todas las noches, sin importar donde esté,
Alcanzo a distinguir el resplandor de la luna.
El conocimiento se desperdicia
Y las habilidades se desvían,
Creen que están llegando a un lugar pero,
Yo lo veo, no hay ningún lugar.
Aun teniendo los ojos como los tengo, puedo ver.
Es un auto esperando en doble fila.
Los veo formando filas.
Buscan, porque les gusta buscar.
Lo mejor que puede pasarles;
Encontrarse repentinamente, buscando.
Se paran unos detrás de los otros
No importa el género ni la edad
A todos les encanta hacer filas.
Cuando están haciendo una fila,
todos adoptan modos de comportamiento sorprendentes.
Hasta ellos mismos se desconocen cuando hacen un buen trabajo.
Si normalmente es una persona amigable y platicadora.
Mientras está en la fila finje ser fria y retraída.
Si es una persona floja y despistada, por poner otro ejemplo,
Es probable que se le confunda con alguien observador y activo.
Aunque la condición física suele delatar a la mayoría de los flojos.
Lo importante es que está en la fila,
realmente la interpretación o los roles que se sigan en ella,
no son relevantes.
Aun teniendo los ojos como los tengo, puedo ver.
Todas las noches, sin importar donde esté,
Alcanzo a distinguir el resplandor de la luna.
El conocimiento se desperdicia
Y las habilidades se desvían,
Creen que están llegando a un lugar pero,
Yo lo veo, no hay ningún lugar.
Aun teniendo los ojos como los tengo, puedo ver.
Es un auto esperando en doble fila.
Los veo formando filas.
Buscan, porque les gusta buscar.
Lo mejor que puede pasarles;
Encontrarse repentinamente, buscando.
Se paran unos detrás de los otros
No importa el género ni la edad
A todos les encanta hacer filas.
Cuando están haciendo una fila,
todos adoptan modos de comportamiento sorprendentes.
Hasta ellos mismos se desconocen cuando hacen un buen trabajo.
Si normalmente es una persona amigable y platicadora.
Mientras está en la fila finje ser fria y retraída.
Si es una persona floja y despistada, por poner otro ejemplo,
Es probable que se le confunda con alguien observador y activo.
Aunque la condición física suele delatar a la mayoría de los flojos.
Lo importante es que está en la fila,
realmente la interpretación o los roles que se sigan en ella,
no son relevantes.
Tuesday, May 16, 2006
Saturday, March 18, 2006
Friday, March 17, 2006
“Por más ligera que parezca, la ropa nos hace prisioneros. A la vez, nuestra piel es una forma de vestirnos” (El hombre desnudo)
El tamaño de una celda
Vivimos en sociedades donde estamos acostumbrados a encerrar quién sabe donde a todo aquello que nos molesta, o que contraviene a nuestros intereses. Pero quién pone la celda, quién decide el tamaño de la misma, acaso las prisiones que conocemos con muros y jaulas son las únicas que existen, o hay otro tipo de prisión.
La prisión es el olvido, Foucault dice que el objetivo de las prisiones no es reformar a nadie, es más, mientras menos alternativas tenga el preso mejor, lo guardamos en un cajón hasta que lo necesitamos otra vez.
Cuántas celdas impusiste hoy, a cuántos haz guardado hasta nuevo aviso y a cuántos condenaste a cadena perpetua o a la pena capital. Si fuéramos capaces de darnos cuenta de esto seríamos entonces capaces de encontrar el tamaño de nuestra celda y de reconocer el rostro de nuestro guardia, el olor de los muros silenciosos y fríos, el sonido del compañero de cuarto, nuestro espacio.
Estamos condenados eternamente por los demás, si bien no tenemos que sufrir castigos físicos o materiales sí sufrimos la imposición de normas, el acceso limitado a cierta cantidad de espacios y situaciones, encerrados quizá en una forma de vida, a quién le conviene que cambiemos, mejor tenernos checados y vigilados en lo que hacemos y cuando se nos necesite se nos llamará, mientras tanto la espera; interminable sombra que oscurece las tardes, que tranquiliza los ánimos, que ensordece.
Las prisiones existen, al igual que los prisioneros, los guardias, los juicios. Una forma de manifestación de todo esto son las rejas y por otro lado la libertad, pero ésta se pierde no sólo con la imposición de un candado, las condenas van mucho más allá y pueden enjaular a toda una población sin que se de cuenta.
La única forma de determinar quienes pueden decidir sobre la pena o el castigo de uno es el ejercicio del poder. Todos lo tenemos, en veces más en otras menos, todos encarcelamos a muchos o pocos, todos condenamos y nos condenan. La única diferencia es cuántos y quiénes nos condenan, a qué celda, y con cuál compañero. Sólo es cuestión de tiempo para encontrar nuestra reja y cuando menos lo esperemos encontraremos de frente a nuestro semejante.
El tamaño de una celda
Vivimos en sociedades donde estamos acostumbrados a encerrar quién sabe donde a todo aquello que nos molesta, o que contraviene a nuestros intereses. Pero quién pone la celda, quién decide el tamaño de la misma, acaso las prisiones que conocemos con muros y jaulas son las únicas que existen, o hay otro tipo de prisión.
La prisión es el olvido, Foucault dice que el objetivo de las prisiones no es reformar a nadie, es más, mientras menos alternativas tenga el preso mejor, lo guardamos en un cajón hasta que lo necesitamos otra vez.
Cuántas celdas impusiste hoy, a cuántos haz guardado hasta nuevo aviso y a cuántos condenaste a cadena perpetua o a la pena capital. Si fuéramos capaces de darnos cuenta de esto seríamos entonces capaces de encontrar el tamaño de nuestra celda y de reconocer el rostro de nuestro guardia, el olor de los muros silenciosos y fríos, el sonido del compañero de cuarto, nuestro espacio.
Estamos condenados eternamente por los demás, si bien no tenemos que sufrir castigos físicos o materiales sí sufrimos la imposición de normas, el acceso limitado a cierta cantidad de espacios y situaciones, encerrados quizá en una forma de vida, a quién le conviene que cambiemos, mejor tenernos checados y vigilados en lo que hacemos y cuando se nos necesite se nos llamará, mientras tanto la espera; interminable sombra que oscurece las tardes, que tranquiliza los ánimos, que ensordece.
Las prisiones existen, al igual que los prisioneros, los guardias, los juicios. Una forma de manifestación de todo esto son las rejas y por otro lado la libertad, pero ésta se pierde no sólo con la imposición de un candado, las condenas van mucho más allá y pueden enjaular a toda una población sin que se de cuenta.
La única forma de determinar quienes pueden decidir sobre la pena o el castigo de uno es el ejercicio del poder. Todos lo tenemos, en veces más en otras menos, todos encarcelamos a muchos o pocos, todos condenamos y nos condenan. La única diferencia es cuántos y quiénes nos condenan, a qué celda, y con cuál compañero. Sólo es cuestión de tiempo para encontrar nuestra reja y cuando menos lo esperemos encontraremos de frente a nuestro semejante.
Sunday, March 12, 2006



EL PÁJARO.
Se metió un pájaro en mi cabeza.
Sus aleteos desordenan mis ideas,
modifican mi memorias.
Mis preocupaciones se olvidan,
se van las viejas y llegan las nuevas,
Lo mismo pasa con los recuerdos,
los rostros y los nombres se revuelven.
Las palabras, los pensamientos y
las posturas se hacen uno.
Una amalgama cerebral se modifica.
Cada segundo la completa persepción mundial
se abstrae, se hace cósmica y se contrae.
Cada contraccíon anula una abstraccíon.
El cosmo pierde grandeza, pierde profundidad.
El cosmo pierde sentido.
El sentido deja de ser cósmico.
Sólo podemos ver hacia arriba.
Sólo podemos ir hacia arriba.
Sólo podemos desear hacia arriba.
Sólo podemos soñar hacia arriba.
Despierta, bestia, despierta que te matan.
Despierta y corre ahora que puedes.
No mires hacia atrás, ignora los golpes.
Ignora a tus perseguidores.
No pienses en ellos, pronto se van a cansar.
El cansancio, el olvido.
Tarde o temprano llegan.
El pájaro choca con las paredes de mi craneo.
De un lado a otro clava su pico, intenta escapar.
El espacio es muy pequeño. Sus alas son muy grandes,
Su pico es muy filoso. Mi craneo es muy resistente.


MEDITACIÓN.
Una silueta delgada, alta.
Pesado vestido de bronce.
Color negro deslavado,
Como si el tiempo se hubiera ensañado con ella.
Un espacio reducido, casi extinto.
La nada a su alrededor.
Sonido similar al de un enjambre de abejas.
Su mirada oculta bajo la capucha,
observa el horizonte acercándose.
Siempre a su alrededor, cada vez más.
Movimientos sutiles, discretos y silenciosos.
Observa y medita,
así se le van los días.
De noche, intenta descansar.
Rígida, mirando hacia el sureste.
Tan poderosa, tan fuerte, tan estóica.
Perfecta, inmutable figura,
constantemente presente.
Imperturbable.
Inválida pieza decorativa.


HELADO DE CAFÉ O CAFÉ HELADO.
Fue en el momento de apretar el número 5 en el ascensor del 906 de la calle Calles. Entraba ahí todos los días, menos los lunes y los miércoles. Trabajaba en una heladería de la calle de enfrente. El de café es el favorito de la delgada mujer de la oficina 3 en el piso 5. Se fijó en su dedo indice de la mano derecha. Se había convertido en un cuadrado quizá un rectángulo. Nada de curvatura en la punta.
Todavía no se reponía del asombro cuando perdió la flexibilidad del mismo dedo. La puerta del elevador se cerro.
Sacudía la mano afectada mientras movía la cabeza de un lado a otro. Con la izquierda seguía sosteniendo un vaso de unicel, le quemaba un poco pero dados los acontecimientos no se preocupaba mucho por ese lado de sus extremidades.
En el primer piso, aquel cubo metálico, interrumpió su ascenso por un instante por lo que él y el helado dieran un pequeño brinco. La bebida se escurrió por uno de los costados del vaso y distrajo su atención por uno o dos segundo. Al ver que en general el cono estaba bien regreso la mirada para encontrarse con que su dedo meñique se había convertido en, aunque más pequeño, otro rectángulo. Sin curva en la punta y unos segundos después, sin flexibilidad.
En el segundo piso pasó exactamente lo mismo. Esta vez fue el gordo. Con atención pudo ver como perdía su forma regordeta e inmóvil. En el tercero perdió el anular. Pateó la puerta varias veces y en el ajetréo dejó caer al suelo otro chorro de café, resbaló y casi se cae. Asombrosamente pudo mantenerse de pie y no perder ni una gota más. Se recuperaba del insidente cuando el medio se volvió rectángulo. Era el cuarto piso.
Su mano no le servía de nada, absolutamente de nada. Intentó acomodarse la camisa, cambiar de mano el helado, peinarse la cabeza, subirse los pantalones, y rascarse la nuca. No lo consiguió. Su mano era un quintento de rectángulos inútiles.
Quinto piso. La mujer de la oficina 3 esperaba su café en la puerta del elevador.
-Muchas gracias.
-¡Hay te manchaste!
-Quédate con el cambio y que te vaya bien.
Escuchó atento con la mano derecha en la espalda, como en una discreta reverencia.
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